Costa Vicentina: El último refugio salvaje de Europa

¿Alguna vez has llegado a sentir que el mundo está girando demasiado rápido? Pues existe un lugar al suroeste de Portugal en donde el tiempo simplemente parece haberse detenido. Y es que, entre acantilados y un refugio del Atlántico, estamos hablando de la Costa Vicentina. Olvida por un momento los hoteles, esos de cemento y grandes construcciones amuralladas y las playas masificadas; aquí, del Algarve hasta el Alentejo, lo que manda es la naturaleza viva en su estado más puro. Por eso hoy te invito a descubrir los secretos de este paraíso que es virgen. Te prometo que cambiará la forma en la que estás planeando tus vacaciones.

Costa Vicentina

El tiempo es el mejor artesano de un paisaje.

Para entender lo que es la magia que lleva este lugar, ahí simplemente hay que mirar sus rocas. La costa bizantina es más que un drama geológico de miles de millones de años; cuenta con acantilados de esquisto y caliza que están erosionados por el viento del mar, que crea formas casi irreales. Pero no todo es piedra; es vida caminar por allí, oler el brezo y el pino marítimo, además de ver las cigüeñas que están anidando entre rocas sobre el mar, que de paso es el único lugar en el mundo donde lo hace, y sentir que eres tú parte de ese ecosistema que se mantiene intacto.

Tres mundos distintos en tres playas, Costa Vicentina

Si estás buscando un rinconcito donde tomar el sol, pues aquí tienes tres paradas que son obligatorias.

La primera de ellas, Praia da Marimba, se convierte literalmente en la imagen de cualquier postal; sus arcos y roca dura y aguas de color turquesa la convierten en una de las playas más bellas y exquisitas en todo el mundo. Es un lugar para perder la mirada y olvidarse por un buen rato de usar el móvil.

Praia de Odiceixe: Esta es simplemente imaginar un río que seduce, que está abrazando a la arena antes de ir y rendirse en el mar. Podrás entonces elegir si bañarte en la calma del agua dulce o saltar junto con las olas del océano. Es un espectáculo, es a todo nivel visual.

Prisa de amado, pero si lo que busca es la adrenalina, sin duda alguna esta será tu playa, famosa por contener unas olas de manera constante y tener ambiente para el surf. Es una playa con una energía bastante vibrante que atrapa a jóvenes cuya adrenalina está a flor de piel desde el primer momento.

¿Qué es lo que te está pidiendo tu cuerpo? Escúchalo.

La Costa Vicentina no es que se vea, es que se tiene que vivir. Por eso hay tres formas muy básicas de conectar con ella.

La primera es por tierra; hay que colocarse las botas, abrocharse los cinturones y recorrer la ruta bizantina. Tiene senderos que pasan a los bordes del abismo y te van a ofrecer las mejores puestas de sol de tu vida, unas que parecen de fotografía.

Pero si lo que buscas es la calma, entonces sacarás tus prismáticos y una buena cámara, observando así el vuelo de las aves marinas y escuchando en silencio el caer de la tarde, como una terapia natural y sin igual.

En acción, ya sea haciendo surf o llegando a armar algún recorrido por el río en un seguro kayak en Odeceixe, el agua será tu mejor aliada para brindarte momentos llenos de adrenalina y compañera a la vez de juegos interminables.

La logística; arma tu maleta.

¿Cuándo deberías ir? Bueno, si lo que buscas es la paz absoluta y temperaturas perfectas para ir caminando, puedes asistir en primavera u otoño, donde el campo cautiva con el verde y las playas son casi casi solitarias.

Para moverse, lo ideal será conseguir un coche de alquiler que te transporte de Lisboa o el Faro, además de que te dará la libertad para recorrer y perderte por esos caminos de tierra que llevan a calas que aún no tienen nombre.

Alojamiento y mesas: quedarte en las casas rurales de Villa de Obispo o Carrapeteira, además de degustar a las orillas del mar un pescado o los percebes que te dejarán en el paladar ese sabor a océano puro.

Costa Vicentina

Lo que necesitas saber, Costa Vicentina.

Estas playas son ideales para que los niños jueguen sin peligro al lado del río y son aptas para las familias.

No es un requisito imprescindible saber surfear; no hay escuelas en casi todas las playas; participan principiantes que te pueden enseñar desde cero.

Al encontrarse en el Atlántico, hace mucho viento así que una chaqueta que sea ligera nunca estará de sobra en tu maleta,viento, incluso si es verano.

Costa Vicentina

Conclusión

La Costa Vicentina se convierte en el destino indicado para aquellos que están buscando reconectar con lo esencial, con playas bastante salvajes, con comidas honestas y deliciosas y un horizonte que sea único e ilimitado.

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